2053 Novas ab Chaos (capítulo 1º)

publicado a la‎(s)‎ 18 nov. 2013 11:17 por Xurxo G. G.
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Superviver al collapso!!


Existen dos momentos equidistantes a lo largo de la vida de todos los humanos “civilizados” en los que un sentimiento de inquietud aparece inesperadamente o necesariamente.

Inexplicablemente, este tipo de inquietud irrumpe como un nubarrón en la vida de aquellos que alcanzan las metas que se propusieron o consiguen aquello que anhelaban. Cuando son muy felices!! Como si los estados de felicidad necesitasen un contraste para existir.

Más presumibles son los que surgen en el otro extremo: el de los humanos que se sienten incapaces de alcanzar sus deseos y la situación se se les antoja desesperada, sin salida. Cuando son muy desgraciados!! algunos piensan que se trata de un desafío a su voluntad.

Lo que resulta paradójico es que, inmersos en cualquiera de esos dos momentos de ansiedad, aparentemente tan diferentes, todos deseen lo mismo: “dejar de sufrir”. Todos estén convencidos de que solo hay dos metas aceptables: “alcanzar la felicidad y encontrar la forma de no perder lo que tienen!!

Sí, los humanos siempre creen tener cosas que perder; además de la vida!!

Esa inquietud sería una pista crucial si los humanos la viesen. Si supiesen o pudiesen analizar las circunstancias con la calma que perdieron o que nunca tuvieron comprenderían que, en realidad, esa inquietud no es sino una trampa de sus propios cerebros!! Un vacío artificioso, una ansiedad tramposa, un miedo que surge de la nada, un pánico que les empuja a perseguir un señuelo que se aleja al mismo ritmo que crece su insatisfacción: ese síndrome moderno que afecta a la mayoría de los humanos que viven en grupos sociales “acomodados y por tanto alienados”; bajo sistemas económicos que les han infectado con el virus del “deseo insaciable”.

Un virus que fagocita cualquier placer, cualquier satisfacción. Un virus que cuenta con armas y estrategias muy eficaces, demoledoras, para lograr la adicción de los humanos expuestos a su acción desde la infancia. Un virus que se esconde en lo más profundo del paleo-cerebro y desde allí logra entre otras cosas: “crear la ilusión de que todo está al alcance de todos; que es fácil y poco costoso conseguir cualquier cosa de las que el sistema vende, presta o regala; qué su posesión es un derecho y que esas cosas proporcionan estados de plenitud y felicidad duraderos”.

Y... todo va bien mientras el sistema puede alimentar a unos humanos con la sangre de otros. Ninguno de los síntomas de la terrible enfermedad resulta alarmante para la mayoría de los ciudadanos; de hecho pasan desapercibidos porque esa mayoría es víctima de la epidemia y el sistema se encarga de suministrarles o permitirles el acceso a las drogas sociales y químicas que les mantienen como enfermos crónicos. Como zombis. Los ciclos de aparente normalidad son tan largos que los brotes agudos que van afectando a una parte cada vez más amplia de las poblaciones, parecen anecdóticos, las excepciones que otorgan credibilidad a la regla.

Por eso, cuando esa masa presa de un claro “síndrome de abstinencia” va aumentando, cuando la incapacidad de muchos para “acceder a todo lo que antes era accesible, fácil” es tan evidente que ya no se puede ocultar la pobreza; surgen las deserciones, aumentan los suicidios y la desesperación, los que aún pueden “comprar cosas, tener cosas”, culpan a los que ya no pueden!! Y comienza un proceso en el que la negación de la realidad se muestra en todo su descaro: los que aún tienen no quieren admitir que son portadores del mismo virus que los ya desheredados, cargan sobre ellos toda la responsabilidad del desequilibrio sistémico que turba su rutina ociosa y egoísta; y optan por lo más fácil: justificar y legitimar las derivas del sistema!!.

Sí, esta alturas de la epidemia todos son conscientes de sus efectos. Pero los que aún alimentan la falsa sensación de seguridad que el sistema sigue proporcionándoles; ante el temor de que los otros envidien lo que ellos aún creen tener, que lo exijan o que lo cojan!! prefieren mirar para otra parte y alimentar la absurda teoría de que el sistema “no puede terminar”!!. Convencerse a si mismos y a sus próximos de que el desastre “no va con ellos”, de que no les alcanzará porque alguien lo arreglará.

Pero en esa fase de la epidemia el sistema ya está demasiado ocupado en proteger a los que se sientan en el Olimpo; a los que crearon el espejismo y se enriquecieron robando al amparo de las leyes hechas a la medida de su desproporcionada avaricia.

Entonces; a pesar de todo el poder de las drogas sociales y químicas, a pesar de los que no quieren ver la realidad; el sistema “colapsa”. La represión alcanza su plenitud: es brutal, evidente e innegable dando paso a ese momento en el quelo que queda del sistema comienza a comportarse como una enfermedad auto-inmune”: tiene dificultades para distinguir a sus adeptos porque sospecha de todos, se siente amenazado por todos y actúa contra todos, pierde el rumbo, el clima se vuelve irrespirable y...

Para un ciudadano, para un individuo, a veces la única opción posible es marcharse, exiliarse. En otras ocasiones la mejor opción es no hacer nada, dejarlo correr. Sin embargo el el plano colectivo hay momentos en la historia en los que esas opciones no están disponibles... situaciones en las que las soluciones fáciles no pueden aplicarse, puntos excepcionales en los que la alienación psicológica y emocional ya no puede ir a más. Instantes en los que todos los caminos conducen al desastre. Muchos comprendimos esto poco antes de la revolución que no fue. Por eso unos miles, no... unos pocos millones, decidimos “terminar” o mejor: poner en práctica el método escogido entre los que se propusieron y se discutieron en la red www.megido.org

Y lo hicimos. Terminamos. Muchos de aquellos estamos ahora juntos en Chaos. Los otros ya no están.

Para el resto; para los que no participaron activamente fue como visionar una versión inédita del “holocausto”; un documental sobre los campos de concentración nazis diferente al que tantas veces habían visto antes. Una versión en la que inesperadamente los prisioneros decidieron enfrentarse a sus carceleros, a sus verdugos, porque les pareció que esa era una forma más digna de morir que la que les esperaba. Y murieron llevándose por delante a muchos de sus opresores y acabando con el sistema. Con su sangre se escribió una pagina que no figura en la historia real.

Para esos ciudadanos #Apocalypse fue un evento que dignificó su existencia. Una llamarada que exterminó el sistema, y con él, el significado de sus vidas anteriores. Un resplandor que les puso delante un mundo por construir. Un paisaje medio desértico en el que había mucho polvo y poco aire; sombras, ceniza y olvido.

Pero en los bosques que arden, en las sabanas incendiadas, después del fuego; la vida vuelve a florecer. Y ellos se entregaron en cuerpo y alma a la construcción de #Chaos con la misma esperanza que nosotros o más; quizá porque en los días en los que las llamas se elevaron por encima de las nubes, su única ocupación fue la de tapar los ojos y los oídos de sus hijos. Para liberarles del peso que, a pesar de todo, sentían sobre sus conciencias.

Nada pudieron hacer sin embargo para eliminar el aroma que persistía en el aire durante días, semanas, meses; algunos dicen que años, aunque me temo que ya sólo está en el recuerdo.

Los recuerdos huelen... Sí; la mente almacena los olores y no somos pocos los que de vez en cuando sentimos vivamente el olor de la sangre circulando plácida, pausadamente, por los bordes de las aceras camino de las atascadas bocas del alcantarillado, buscando desesperadamente un río de agua dulce, un mar de agua salada en el que poder reincorporarse al devenir de la vida.

El olor dulzón de la carne asada, quemada, un aroma que no desaparecía ni se podía confundir con ningún otro.

Todo lo que había antes de Chaos terminó. Su recuerdo se perderá; pero aún no...


#Entratas:

Apocalypse: literal, morfológico: IA (Interlingua) . sb . Apocalipsis, fin de una civilización, fin de una era. IANA: perturbación social que se produjo entre 2018 y 2023; también conocida como: “la revolución que no sucedió” o “génesis de la Nueva Era”.

Chaos: literal, morfológico: IA (Interlingua) . sb . sistema con un alto nivel de entropíaIANA: lugar; espacio temporal; corriente filosófica que sostiene el actual “no sistema” que articula la vida de los humanos que quedan en la vieja Europa.

IANA: Interlingua de la Nueva Era (idioma muy utilizado en la "vieja Europa" entre ciudadanos de distintas lenguas maternas a partir de 2023 como lengua común para comunicarse). 

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